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I.E.S. Xunqueira I

© José Ramos

Tengo la debilidad de querer a los maridos de mis amantes. Y hasta confieso que ciertos esposos ordinarios o groseros me quitan las ganas de sus mujeres por encantadoras que sean. Pero cuando el marido tiene ingenio y encanto, infaliblemente me enamoro de ella como un loco. Y tengo buen cuidado, si rompo con la mujer, de no romper con el esposo. Así he conseguido mis mejores amigos; y de esa manera he comprobado, innumerables veces, la superioridad del macho sobre la hembra, en la raza humana.
(Misti. Memorias de un soltero)

¡El suicidio! Pero ¡si es la fuerza de quienes ya no tienen nada, es la esperanza de quienes ya no creen, es el sublime valor de los vencidos! Sí, hay una puerta por lo menos en esta vida, siempre podemos abrirla y pasar al otro lado. La naturaleza ha tenido un movimiento de piedad; no nos ha aprisionado. ¡Gracias en nombre de los desesperados!
(La dormilona)

Me siento más incapaz que nunca de amar a una mujer, porque siempre amaré demasiado a todas las demás. Quisiera tener mil brazos, mil labios y mil...temperamentos para poder abrazar al mismo tiempo a un ejercito de esos seres encantadores y sin importancia.
(¿Él?)

El amor, el verdadero, necesita o por lo menos así lo creo, libertad y obstáculos al mismo tiempo. El amor impuesto, sancionado por la ley, bendecido por el sacerdote, ¿es amor? Un beso legal nunca vale lo que un beso robado.
(Confesiones de una mujer)

La ciudad está alegre y miramos a las mujeres. ¡Dios de Dios. qué tentadoras son con sus vestidos claros, sus vestidos ligeros que descubren la piel! Callejeamos, y olfateamos y acechamos. ¡Son terriblemente buenas esas mañanas!
(La desconocida)

Todos los hombres, en nuestro mundo, son palafreneros o banqueros; sólo les gustan o los caballos o el dinero; y si les gustan las mujeres, es a la manera de los caballos, para exhibirlas  en sus salones como quien exhibe en el Bosque  un par de alazanes
(La confidencia)

No hay mujer, aunque ellas lo nieguen, que sea indiferente a la gloria y a la belleza física.
(Fuerte como la muerte)

Los libros son indicadores de nuestro estado moral, como las flores son anuncio de la primavera. Decir que los libros hacen las costumbres, equivaldría a asegurar que son las flores quienes determinan la aparición de la primavera,

Dibujo de Miguel Acquaroni
Biografía sonora

Árbol genealógico

BIOGRAFÍAS
COMPLETAS
en castellano


Maupassant
por George Normandy
París 1926


La vida y obra de Guy de Maupassant
por Edouard Maynial
Paris 1906


El final de Maupassant
por George Normandy
Paris 1927


En torno a Maupassant
por Artemio Moreno
Buenos Aires 1931

Otros estudios biográficos


La locura de Maupassant a través de sus obras
por Isidoro Corzo
La Habana 1911


Maupassant el bel-ami
por Armand Lanoux
Paris 1967

Recuerdos sobre Guy de Maupassant
por François Tassart

Paris 1911

Nuevos recuerdos íntimos sobre Guy de Maupassant
por François Tassart
París 1962

Guy de Maupassant
por Fernand Lemoine
París 1957

La vida apasionada de Guy de Maupassant
por Stephen Coulter

La vida erótica de Guy de Maupassant
por Jacques-Louis Douchin

¿Murió loco Maupassant?
por Jean-Maurienne

Vida de G. de Maupassant
por Paul Morand

Guy de Maupassant
por René Dumesnil

Para más información acerca de todos estos libros, o si quieres descargarlos hágase clic aquí

 

 

 
por José M. Ramos

l  5 de Agosto de 1850 nace René Albert Guy de Maupassant en el castillo de Miromesnil en el distrito de Tourville-sur-Arques, según la versión oficial. Algunos biógrafos albergan dudas al respecto, dado que es posible que sus padres  inventaran esta localización porque ambos aspiraban a la gloria de una nobleza bastante dudosa, aunque algunos de ellos, como Henri Troyat o Nadine Satiat reafirman esta localización, pese a que el certificado de su defunción sitúa su nacimiento en  Sotteville, cerca de Yvetot. El gran defensor de la tesis que defiende el nacimiento de Maupassant en Fécamp, es el biógrafo Georges Normandy, en su libro Guy de Maupassant.

      Su padre, Gustave Maupassant era descendiente de una familia lorenesa establecida en Normandía desde el siglo XVIII. Su esposa Laure Genevieve  Le Poittevin, nació en Rouen en 1821. Ésta, hija de armadores, pertenecía a la alta burguesía normanda y era un tanto neurótica con grandes delirios de grandeza, hasta el extremo que no accedió a casarse con Gustave mientras no le fuese reconocido el "de" que precede al apellido Maupassant.  Laure y su hermano Alfred  habían sido amigos de infancia de Gustave Flaubert, hecho decisivo en la posterior andadura de Guy en el terreno literario. Laure se casó con Gustave Maupassant en 1846.  Ambos provenían de familias acomodadas y vivían de las rentas de la herencia de él y la dote de ella.

    La  infancia de Guy se desarrolló en un ambiente familiar presidido por la discordia entre un padre adúltero y una madre neurótica. Es posible incluso que el niño hubiese tenido la oportunidad de asistir a escenas de marcado carácter violento entre sus progenitores que lo marcarían de por vida. En 1856 nace  Hervé  y en 1962, ante lo insostenible de las relaciones conyugales, el matrimonio se separa "amistosamente" en 1862. Laure de Maupassant siempre luchó, en detrimento de Hervé, por conseguir que Guy fueran un hombre de éxito, lo que produjo en el hermano menor cierto complejo de inferioridad que lo convertiría en un muchacho indomable hasta su prematura muerte en un centro psiquiátrico (preludio de lo que le ocurriría a su vez a  Guy).

     En 1859 y 1860, realizó sus estudios en el  Liceo Napoleón, en el colegio eclesiástico de Yvetot, de donde fue expulsado al serle encontrada una poesía irreverente, y finalmente en el Liceo de Rouen, donde el joven Maupassant mantuvo una relación epistolar con Louis Bouilhet, gran amigo de Flaubert y a la sazón su primer maestro en las lides literarias.  Estudios, vagabundeos y borracheras, lecturas y descubrimientos. La adolescencia del escritor estuvo conformada por estas fecundas contradicciones y por la presencia imperiosa de una madre que acababa de separarse del marido. Poco a poco, Flaubert representará en la imaginación del adolescente y más tarde, del escritor, el papel de padre. Fue precisamente este último quien, tras la muerte de Bouilhet, le corrigió las primeras poesías y los primeros cuentos enseñándole el arte de escribir.Retrato de Guy de Maupassant por Jean-Baptiste Guth. (Foto:Bulloz) En el prólogo a su novela "Pedro y Juan", auténtico manifiesto de sus principios literarios, Maupassant describe como Flaubert lo estimula y aconseja. (si quiere leer dicho prólogo haga clic aquí). Lenguas maledicientes llegaron a afirmar que Flaubert era el padre biológico de Maupassant. (Ver el libro La ecuación Maupassant)

     Maupassant  fue llamado a las armas y hubo de participar en la guerra franco-prusiana, aunque no llegó a estar en el frente. Tras su regreso a la vida civil, en 1872, trabajó como empleado en el ministerio de Marina. La vida de oscuro funcionario y la atmósfera kafkiana del ministerio le inspirarán una de sus obras maestras L'Heritage. Odiaba el trabajo rutinario del Ministerio y repartía su tiempo libre entre la creación literaria bajo la guía de Flaubert, amigo de su madre, y las excursiones a lo largo del Sena en compañía de jovencitas fáciles y remeros.  En este ambiente fluvial llegó a tener un grupo de amigos con los que compartía su afición por el remo y las muchachas. Esta vida inspiraría su relato "Mosca. Recuerdos de un remero".
    En 1876 y merced al padrinazgo de Flaubert, Maupassant comienza a colaborar en diversos periódicos y revistas con el seudónimo de Guy de Valmont. Se hace construir una casa donde fueron representadas privadamente algunas de las obras de teatro que escribió en esta época, de caracter marcadamente erótico y libertino. La obra que representaban, se titulaba "A la  feuille de  rose" y en ella los actores eran todos hombres, disfrazándose de mujer cuando algún personaje lo requería.

    Famoso por sus aventuras amorosas en las que nunca puso sentimiento, tan solo instinto animal, estaba orgulloso de sus conquistas y de su potencia sexual, llegando a presumir de que podía realizar el acto sexual diez veces seguidas en un lapso corto de tiempo. Amigo de prostitutas y a la vez de damas de alta sociedad, Maupassant frecuentó ambos mundos indistintamente. Su apetito sexual lo conducía a las primeras, mientras que el afán de destacar socialmente y cierto deleite intelectual lo dirigía a las reuniones de las otras. Sus cuentos contienen la fiel descripción de ambos mundos.

     Su debut literario está ligado al relato Bola de sebo (Boule de suif, 1880), aparecido en el volumen Las veladas de Médan (Les soirées de Médan), especie de manifiesto del naturalismo, que reunía cuentos sobre el tema de la guerra de 1870 escritos por varios escritores que constituían el llamado grupo Médan, dirigido por Emile Zola y frecuentado por J.-K. Huysmans, Paul Alexis, León Hennique y Henry Céard.  Maupassant  hizo alarde en él de su talento de narrador gracias a una aguda capacidad de observación; fustigaba con violencia satírica a pequeños y grandes burgueses, desenmascarados en su bellaquería por la guerra; y presentaba con una dureza grotesca el penoso sacrificio de una prostituta inmolada al pudor de las damas y a  la oración de dos monjas. 
    Lógicamente se había establecido que el relato de Zola tuviera prioridad sobre los demás. Maupassant fue el último en leer su relato. Apenas acabada la lectura, le aclamaron a coro y en un impulso de entusiasmo, típicamente francés, le proclamaron maestro.
    Curiosamente casi nadie, a simple vista, había intuido el genio de Maupassant; Zola contó a Frank Harris que en la época de Las veladas de Médan nadie esperaba nada de él.
    El éxito es inmediato. Maupassant entra en la vida literaria como un meteoro (y saldría como un rayo, según sus propias palabras.)

    Así lo describe su amigo Frank Harris, otro erudito y licencioso caballero,  cuando lo conoció en 1881: " Maupassant no parecía un hombre genial. Apenas de estatura media, era robustísimo y guapo; la frente alta y cuadrada, el perfil griego, la mandíbula fuerte y sin dureza, los ojos gris-azulados profundamente hundidos, el bigote y el pelo casi negros. Tenía modales perfectos, pero al primer momento parecía reservado y poco propenso a hablar de sí mismo o de sus obras..."

        En 1881 vio la luz su primer volumen de relatos, La casa Tellier (La maison Tellier), seguido por Mademoiselle Fifí (Mademoiselle Fifi, 1882) y luego por novelas de gran éxito: Una vida (Une vie, 1883), delicada trama narrativa centrada en un aspecto femenino de ascendencia flaubertiana,y Bel Ami (1885), que explota el tema del arribismo social a través del periodismo y las mujeres para condenar políticamente el mundo de las altas finanzas especulador y colonialista. El éxito obtenido con sus primeras obras le permitió no sólo vivir de la pluma, sino también poder realizar sus sueños: el lujo, la inagotable actividad amatoria, los largos y solitarios viajes por mar en su yate Bel Ami y el ingreso en la buena sociedad de Cannes y de Paris, donde se ganó una fama de seductor inveterado. Curiosamente estaba más orgulloso de sus empresas amorosas que de sus obras literarias: "¿Quién puede prever si mis historias sobrevivirán? ¿Quién puede saberlo? Hoy te consideran un gran  hombre y la próxima generación te tira al mar. La gloria es cuestión de suerte, una jugada a los dados, mientras el amor es una sensación nueva arrancada a la nada".
    Era deportivo, practicaba el piragüismo y estaba orgulloso de su fuerza. Solía decir: "Dentro del buen animal encontramos al buen hombre". Su vigor físico era increíble y aseguraba que después de un día de piragüismo por el Sena, todavía podía remar la noche entera. Le atraían los ejercicios violentos aún cuando llevara la peor parte.

    Con la publicación de Mademoiselle Fiif, Maupassant se convierte en el escritor de moda,  lo que hoy llamaríamos un autor de best-sellers, y sus derechos de autor le proporcionan muy buenos ingresos, y, en el giro de unos años, una verdadera fortuna: tiene por esos años un piso en París -más un apartamento para encuentros clandestinos con mujeres-, una casa de campo en Etretat (La Guillette) y un par de residencias en la Costa Azul, amén de su yate Bel Ami. Son también años de frecuentes viajes -Italia, África, Inglaterra...

     En 1883 nace su primer hijo, Lucien (puede verse su foto en el álbum de familia) fruto de sus relaciones con Joséphine Litzelmann, una aguadora de los muchos balnearios que el escritor visitó.  Guy tendría otros dos hijos con la joven, pero nunca quiso reconocerlos, aunque sentía por ellos mucho cariño y siempre se preocupó de atender a sus necesidades materiales.  Hay biógrafos que curiosamente no mencionan este extremo.

    Hacia el final de su vida, la adulación de la aristocracia le confirió un ligero tinte de esnobismo y dice la leyenda que en el interior de su sombrero sus iniciales iban presididas por una corona de marqués y que ni siquiera tenía derecho a la preposición con la que hizo preceder siempre su apellido.  Sus cartas tenían un membrete regio.

    Su actividad literaria, por otra parte, no conoció desmayos. De 1887 es Mont-Oriol, de 1888 Pierre et Jean, análisis psicológico de una pareja de hermanos divididos repentinamente por una herencia y por el descubrimiento de su origen adúltero. En 1889 apareció Fuerte como la muerte. Mientras tanto se había ido sucediendo una ininterrumpida producción de relatos, en la que brilla mejor la perspicacia estilística de Maupassant (aparte de las recopilaciones citadas, merecen ser recordadas: Miss Harriet, 1884; Las hermanas Rondoli, 1884; Claro de luna, 1884; Tonio, 1885; Cuentos del día y de la noche, 1885; Monsierur Parent; 1886; El horla, 1887; La mano izquierda, 1889 Nuestro corazón, 1890.
En el final de su carrera, una buena cantidad de cuentos está inspirada por la idea fija del suicidio, la obsesión de lo invisible, la angustia. Ya había cumplido con negar a la Providencia y considerar a Dios como "ignorante de todo lo que hace". También había cumplido con describir una ruta de pesimismo, diciendo que el Universo es un desencadenamiento de fuerzas ciegas y desconocidas, y que "el hombre es una bestia escasamente superior a las demás"-El pesimista Maupassant acentúo para sus últimos años la hostilidad hacia los demás y terminó consumido en una soledad que solamente lo nutrió de fantasías como "El miedo". Este y otros cuentos escritos en lo últimos años de su vida, los tomaron los psiquiatras como fieles testimonios de su progresiva locura. Cuentos de terror y angustia como El miedo ,demostraron no sólo a los psiquiatras que Maupassantt era todo un maestro del cuentos fantástico, haciendo recordar la grandeza de Edgar Allan Poe.

    La noche del 1 de enero de 1892, intentó por tres veces abrirse la garganta con un cortaplumas de metal, tras otro intento previo de suicidio disparándose con su revólver.  Sus amigos y el fiel Françoise Tassart, lo trasladaron a París; allí fue internado el 7 de enero en la clínica del doctor Blanche, donde moriría al cabo de dieciocho meses -el 6 de julio de 1893-, periodo que transcurrió en una inconsciencia casi total, aunque con periódicas crisis violentas que obligaban a los enfermeros a ponerle la camisa de fuerza, padeciendo de fuertes delirios, ora de grandeza, ora de persecución. Llegó incluso a gritar: "Soy hijo de Dios. Mi madre se acostó con Cristo"...

     Su funeral, en el que sus padres no estuvieron presentes, se celebró bajo un calor sofocante que no impidió que un emocionado Zola diera un breve discurso en su honor.  Hoy puede visitarse su sobria tumba en el cementerio de Montparnasse Sud, en París. 

oooOooo
      

Tanto el certificado nacimiento y de defunción, como una crónica de la ceremonia del entierro pueden leerse haciendo clic aquí